Por qué existe
Un fundador acaba rodeado de gente que depende de él. El equipo directivo tiene incentivos, los socios tienen intereses y la familia tiene miedo. Ninguno de los tres es un buen interlocutor para decidir si conviene cerrar una línea de negocio, despedir a un directivo de confianza o rechazar una ronda de financiación.
La mentoría cubre ese hueco: un interlocutor sin agenda dentro de la compañía, que conoce la operación con suficiente detalle para opinar con criterio y no depende de la decisión que usted tome.